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#Vendetta

Se negó a sentarse junto a un nene con síndrome de Down y el mesero se vengó

Este hombre tuvo un gesto despreciable y el mesero se lo hizo notar.


Kim Castillo y su pequeño Milo, un adorable nene con síndrome de Down, clientes frecuentes del restaurante, fueron allí a comer una tarde.

Fueron recibidos cálidamente por el personal, que los conoce por su nombre, pues son clientes asiduos y leales. Sin embargo, ese día en particular, su visita llegó a los noticieros.

Mientras Kim y Milo disfrutaban su almuerzo, notaron que una familia que estaba sentada cerca de ellos repentinamente se cambió de mesa.

“Estábamos sentados allí y de repente noté que la familia de al lado se levantaba e iba hacia el fondo del restaurante”, dijo Kim, con el pensamiento “Me pregunto si se cambian por nosotros…” dando vueltas en su cabeza.

Kim se sacudió esos pensamientos negativos hasta que ella y su camarero, Michael García, escucharon al hombre quejarse en voz alta. “Los niños con necesidades especiales necesitan ser especiales en otra parte”, dijo, sin vergüenza, culpa o discreción alguna.

Fue entonces que a García lo abrumaron las emociones. “Fue muy perturbador. Mis sentimientos personales sencillamente afloraron y le dije al hombre: ‘Lo siento, no podré atenderlo’”, dijo García. La familia, completamente sorprendida, se fue rápidamente del restaurante.

García entonces fue calurosamente felicitado por los clientes y colegas por su impresionante acción. “Me hizo enojar porque es un pequeño de cinco años. Es un ángel. ¡Es precioso!”, dijo García.

Kim quedó muy agradecida y asombrada por el hecho de que García se hubiera plantado por ellos. “Lo que pasó por mi mente fue que estaba muy impresionada, y me sentí muy bien porque alguien se hubiera alzado en defensa de otro ser humano”, dijo.

Y así fue que una historia deplorable se convirtió en una de esperanza e inspiración. Es verdaderamente magnífica la manera en que un pequeño acto puede tanto elevar como afligir el ánimo de una persona. Al final del día, la bondad realmente no cuesta un centavo.



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