Las estadísticas de enero son alarmantes. En nuestro país, durante los primeros 31 días del año, se produjeron 21 femicidios; lo que equivale a que una mujer fue asesinada cada 35 horas. Esos datos se desprenden de un informe elaborado por el Observatorio Mumala “Mujeres, Disidencias, Derechos”, quien además advierte que el 57% de esos crímenes fueron cometidos por las parejas de las víctimas.
En cuanto al perfil de las víctimas, más de la mitad (57%) tenía entre 19 y 40 años; un 38 por ciento eran mujeres de entre 41 y 60 años y un 5 por ciento, mayores de 60.
Los golpes (33%) lideran la forma en que estas mujeres fueron asesinadas; seguidos por las armas de fuego (28%), las armas blancas (19%), el incineramiento (10%), las torturas, el envenenamiento y las caídas de altura (5%).
El domicilio sigue siendo el lugar más inseguro para las víctimas de violencia de género ya que el 33% de estas mujeres fueron asesinadas dentro de la vivienda compartida, el 19% en la casa de la víctima, el 14% en un descampado, el 9,5% en la vía pública y el 5% en la casa de un familiar o en un hotel alojamiento.