La Cancillería rechazó la virtual prohibición al ingreso de ese producto. Está en riesgo un negocio de 1.200 millones de dólares.
La protesta formal que emitió la Cancillería por el aumento del arancel al biodiésel argentino que ingrese a los Estados Unidos, representa el primer encontronazo político de la administración de Mauricio Macri con la de Donald Trump. Los productores quieren que el Gobierno presente el caso ante la OMC.
El Departamento de Comercio de los Estados Unidos finalmente decidió aplicar aranceles muy elevados, de entre 50,29% al 64,17% al biodiésel argentino tras acoger las denuncias de la industria local de que está subsidiado.
Ante esto, algunos con palabras muy duras, otros más tibios, los miembros de la administración nacional consideraron que, si bien esperaba una decisión no favorable a los productores nacionales, no creían que los aranceles impuestos terminarían siendo tan elevados.
El comunicado de protesta de la Cancillería consigna que el Gobierno "desea expresar su preocupación" y que "manifiesta su rechazo a la magnitud de la penalización impuesta", superior al 50% "que en las presentes circunstancias no se corresponde" con ninguna "metodología aceptable desde el punto de vista de las normas de la OMC". El comunicado sostiene que el Gobierno "desea expresar su preocupación y recuerda una vez más que a nivel comercial multilateral se ha establecido que la Argentina no otorga subsidios a la producción de biodiesel".