Anabella tiene 22 años, trabaja como moza en un restaurante de Mar del Plata. Hace 10 días se animó a denunciar a su ex que la ahorcó, la golpeó y amenazó con matarla. No sale de su casa por miedo a que aparezca. En la comisaría minimizaron su caso.
Según contó a través de medios nacionales, la joven fue a la comisaría 1° para hacer una nueva denuncia y contar que todo lo que habían redactado en el informe estaba mal. “Puede ser que estuvieras muy nerviosa”, le respondieron. A pesar de la humillación, Anabella logró una restricción perimetral.
“Saqué un turno y unos días después fui al médico para que me revisara, pero como las marcas ya se estaban yendo, me dijo que tenía que haber ido el primer día. Y que para que se actúe tenía que llegar con un brazo quebrado”, agregó la víctima.
“Quiero vivir. Quiero salir a la calle y no tener miedo. No quiero ser una menos”, contó.