Mucho se dijo que luego de las elecciones de octubre se vendrán nuevos cambios dentro de la política argentina, dependiendo los resultados que obtenga el oficialismo. En este sentido en las últimas semanas se habló de una reforma en la carga impositiva, además de una reforma laboral que hace crecer al fantasma de la precarización o flexibilización.
El Presidente en reiteradas oportunidades manifestó que los sindicalistas defienden un modelo económico de hace mas de 50 años. Ante esto, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, debió aclarar ante la prensa que la reforma laboral de Brasil “no es un espejo” para la Argentina, además de negar un modelos de flexibilización como el de los años 90.
Sin embargo desde el sector empresario estiman que la reforma contendría los siguientes puntos:
1.Rebaja de los aportes patronales: La sobrecarga sobre un salario de bolsillo que hoy reciben los trabajadores supera el 60% y en algunos casos llega al 80%. Representa un enorme desincentivo para blanquear personal.
2.Flexiblizar las condiciones de despido: Con un régimen extremadamente duro para la empresa que echa a un empleado, resulta muy difícil atreverse a incorporar personal. Pero es uno de los temas más resistidos por el sindicalismo.
3.Descentralizar las negociaciones colectivas, permitiendo incluso que se haga empresa por empresa. La reforma brasileña aprobada hace pocas semanas fue todavía más allá. Establece que un acuerdo directo entre el trabajador y la empresa estará por encima de cualquier otro convenio laboral.
4.Mayor penalización para conductas laborales que complican el normal funcionamiento de las empresas, como el ausentismo.