En Buenos Aires se llevó a cabo la primera conferencia científica internacional sobre el uso medicinal del cannabis, en donde investigadores israelíes brindaron información sobre hallazgos, usos y su potencial medicinal.
Se dice que son pioneros en la materia, ya que el referente científico israelí Raphael Mechoulan fue quien en la década del 60 logró aislar y sintetizar el principal ingrediente activo de la marihuana. Junto a su equipo de investigación descubrió que los seres humanos producimos naturalmente cannabinoides en nuestro organismo.
Yossi Tam, profesor titular del Instituto de Investigaciones sobre Drogas, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, explicó a medios nacionales que una vez que fueron “identificados los componentes de la planta y el efecto que tiene en nuestro cuerpo, se pudo ver el potencial que tenía para uso medicinal”.
En Israel, por ejemplo, ya están en cuenta regresiva para poder, a partir de diciembre, prescribir cannabis medicinal para tratar epilepsia, autismo, estrés postraumático, para atenuar los efectos adversos de la quimioterapia en pacientes con cáncer (como náuseas, vómitos), también se podrá utilizar en cuidados paliativos para pacientes en estado terminal; y para esclerosis múltiple, parkinson y síndrome de Tourette, entre otras.
Sobre el potencial que tiene el cannabis medicinal, Tam afirma que por el momento “se puede utilizar el cannabis para tratar síntomas relacionados con el cáncer, como los efectos de la quimioterapia, estos síntomas pueden ser mitigados con el cannabis”. Y añade: “No cura el cáncer, todavía, pero en el futuro podría funcionar para evitar la proliferación de células cancerígenas”.
En el camino para lograr instaurar el cannabis medicinal en el mercado farmacéutico, el investigador remarca que es necesario que desde el Estado exista “mucho control y regulación, al igual que con las otras drogas. Cannabis es una palabra genérica para numerosos compuestos, muchas cepas, y se necesita mucha investigación para que se convierta en una medicación”, añadió. “Si ya está la regulación, hay que dar a los científicos y médicos la posibilidad de empezar a trabajar e investigarlo para poder producirlo y manufacturarlo como un medicamento de forma tal que pueda ser distribuido y esté disponible en las farmacias”, opinó.
En Israel fue un proceso que se logró en un plazo relativamente breve, gracias a que el Ministerio de Salud decidió invertir en el tema, creando la Medical Cannabis Unit, bajo su órbita. "Ellos controlan todo, desde la agricultura, la manufactura, distribución y la capacitación y habilitación de los médicos para prescribir el cannabis", concluye Tam.