INSÓLITO

De no creer

Entró a robar un kiosco, encerró a la empleada y terminó atendiendo a una clienta

El delincuente, que permanecía con parte del rostro cubierto, decidió hacerse pasar por empleado y la atendió con absoluta naturalidad.

Un insólito robo quedó registrado en un kiosco de Cipolletti, donde dos delincuentes redujeron a la empleada y comenzaron a apoderarse del dinero y distintos elementos del comercio. Pero en medio del asalto ocurrió algo difícil de imaginar: entró una clienta y uno de los ladrones decidió atenderla y cobrarle la compra como si fuera el encargado del negocio.

El hecho ocurrió este viernes, alrededor de las 15:30, en el comercio ubicado en Alem 1794, esquina Río Neuquén.

Según se conoció, dos sujetos llegaron al lugar simulando ser clientes. Mientras uno permaneció cerca de la puerta haciendo de campana, el otro avanzó hacia el interior, logró ubicarse detrás del mostrador y encerró a la empleada en el baño.

Con la trabajadora reducida, comenzó a revisar la caja registradora y otros sectores en busca de dinero y objetos de valor.

Fue entonces cuando la secuencia tomó un giro inesperado.

Una mujer ingresó al kiosco para realizar una compra sin advertir que en ese mismo momento se estaba produciendo un robo. Recorrió las estanterías, eligió los productos y se acercó al mostrador.

El delincuente, que incluso permanecía con parte del rostro cubierto, decidió hacerse pasar por empleado y la atendió con absoluta naturalidad.

No solo recibió los productos: también realizó la operación de cobro. La clienta abonó mediante código QR y, según trascendió, la transacción llegó a concretarse normalmente. Tras finalizar la compra, la mujer se retiró del kiosco sin sospechar que quien acababa de atenderla era el mismo hombre que mantenía encerrada a la verdadera empleada.

Una vez que la clienta salió del comercio, los delincuentes continuaron con el robo y finalmente escaparon.

Se llevaron la caja registradora completa, la caja correspondiente a la quiniela, el teléfono celular de la empleada, mercadería y alrededor de $500 mil en efectivo.

Desde el comercio señalaron además que el celular sustraído tendría un valor cercano a otros $500 mil, por lo que el perjuicio económico fue considerable.

Hasta el momento, los autores no habrían sido identificados. La particular secuencia quedó registrada en las cámaras de seguridad del comercio.



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