Científicos de la Universidad británica de Newcastle, llegaron a la conclusión de que si los granjeros tratan a las vacas de manera cariñosa y les ponen un nombre producen más leche.
En el estudio participaron 516 granjeros del Reino Unido, y revelo que las vacas “nominadas” daban al año 214 litros más que el resto
Dos de cada tres granjeros aseguraron que conocían a todas las vacas de su cabaña y un 48 por ciento se mostraron de acuerdo en que el contacto humano positivo era beneficioso para la producción lechera.
Los autores de ese estudio, Catherine Douglas y Peter Rowlinson, han sido galardonados con uno de los llamados premios “IG Nobel”: El de medicina veterinaria. Los premios IG Nobel distinguen anualmente a las “investigaciones que hacen reír y también pensar".