Según cuenta el ex empleado, mientras se realizaban orgías en la Mansión, Hefner disfrutaba fumar marihuana y saborear sus dulces de regaliz.
En ese sentido, Stefan compartió secretos más escandalosos de su ex empleador y aseguró que en las fiestas siempre había drogas como cocaína. Además, dio a entender que Hefner ejercía maltrato sobre “sus chicas”.
Sobre las exigencias de Hefner con las conejitas, contó que el empresario "se aseguraba de que todas tuvieran implantes de senos. Muchas de ellas sufrían movimientos indeseados en sus mamas y hasta en algunos casos las siliconas explotaban, lo que generaba un tremendo dolor y riesgo para la salud de las chicas".
Si esto sucedía, según cuenta Stefan en The New York Post, el magnate enviaba a las conejitas a un hospital para ser descartadas y reemplazadas por nuevas mujeres. “No le importaba ninguna, para él eran descartables” aseguró.
“Comenzó siendo un innovador, un hombre liberal a favor del aborto, los derechos gay y la marihuana. Cuando se mudó de Chicago a Holmby Hills se convirtió en otro sucio viejo rico”, opinó Tetenbaum.
Entre algunos de sus funciones, el ex empleado escoltaba a las mujeres fuera de las habitaciones, asegurando que en muchos casos no podían caminar por su cuenta debido a la intensidad de los actos sexuales que protagonizaban.
En otras ocasiones, según especifica en la nota, éstas recibían bonos de parte de Hefner, en compensación por sus participaciones.