Tres tiros en los palos, dos en la primera etapa y uno en el segundo. Un penal atajadopor el arquero Rubén Martínez. Si bien le entregó la asistencia a Luis Suárez en el primer gol y participó del tercero, una verdadera joya con 14 toques sucesivos (también con la firma del uruguayo), seguramente Lionel Messi no guardará el mejor de los recuerdos del 4 -0 de Barcelona ante Deportivo La Coruña del último domingo.
Messi no se retiró conforme, y mientras se conducía hacia el vestuario, tomó los "botines de la mala suerte" y los arrojó a la tribuna. Los atrapó uno de los fanáticos del "Blaugrana", que los mostró a sus compañeros de tribuna como un galardón. Y los exhibirá como un trofeo sagrado, despojado de la mala energía que le reportaron a su dueño en el encuentro ante La Coruña